lunes, 11 de enero de 2010

Sombreros


Que artilugio tan particular. Siempre destinado a la noble tarea de resguardar el órgano más importante del cuerpo. Tarea ingrata para ellos, pues en el cumplimiento del deber se ven afectados por los efectos erosionantes del sol. Si es de un tono oscuro, no transcurrirá demasiado tiempo hasta que aparezcan las inmorales pelusas que devoraran su talante inmaculado.
De todas formas, en esa ardua tarea que deben cumplir no se privan de demostrar su estilo, aunque muy a su pesar, quien se lleva las loas por semejante gracia son sus portadores. Ingrata tarea la de los sombreros, pero ellos no se quejan, mira si seran nobles...

Por mi parte pienso: Está bien tener sombrero por si se presenta una buena ocasión para quitárselo.

Por tanto... Chapo señor sombrero...

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